Almas predestinadas a encontrarse

Pulsera de la leyenda del hilo rojo del destino para almas predestinadas a encontrarse

Dos miradas que no quieren separarse

Dos miradas que jamás habían coincidido se reconocen sin querer separarse porque sin saberlo son almas predestinadas a encontrarse. Una conversación casual con alguien desconocido se alarga deseando no tener fin. Una mano inesperada aparece para ayudar a levantarte y su calor se vuelve familiar. Nada es casual en nuestro camino hacia el alma predestinada.

Todo quedó tejido hace tiempo, tanto tiempo que ni los mismos dioses recuerdan ya su origen. Pero los humanos, testarudos, buscamos ese origen una y otra vez. Queremos saber por qué en nuestro camino a veces se cruzan personas desconocidas y a la vez familiares. Necesitamos la explicación a esa sensación de haber completado un puzzle imposible al conocer a alguien cuya alma estaba unida a la nuestra sin saberlo.

Qué hace que sueños abandonados se rescaten por la palabra de un extraño. Ilusiones olvidadas entre la rutina vuelven a la vida porque alguien a miles de kilómetros te pronuncia las palabras adecuadas. El alivio a la enfermedad del cuerpo y del alma llega del aliento de amistades recién estrenadas. La soledad se alivia de repente al encontrar almas que comparten pasiones. La rueca de la que proceden esos sueños, ilusiones, alientos y pasiones no teje azares, todo lo diseñó en el inicio de los tiempos y siempre sabe elegir qué hilos acabarán entramados y qué hilos acabarán desechados.

El eco de otros latidos

Nuestro corazón reconoce el eco de otros latidos. Esos latidos pueden batir al otro lado del mundo, pero acabarán sonando en nuestros oídos tarde o temprano. Nuestro espíritu oye diferentes llamadas, pero en el momento más inesperado sabrá contestar a la que siempre esperó. Dicha espera puede ser larga, pero en un instante todo cambia, todo encaja. La desesperación halla consuelo, la luz aparece en la oscuridad, el pozo ya no es tan hondo, la tristeza se vuelve risa y las sombras se ocultan. Todo porque sentimos un misterioso tirón en un encuentro que creemos casual.

Un plan maravillosamente urdido es la explicación a todo lo relatado. Un plan tejido en forma de hilo rojo que conecta todas las almas predestinadas a encontrarse. Muchas leyendas de diferentes culturas quisieron relatar el trazado de este hilo y todas saben que ese trazado es nada más y nada menos que nuestro DESTINO.

¿Existen almas predestinadas a encontrarnos?

Todas las personas destinadas a conocerse tienen un hilo rojo atado a sus dedos meñiques. Ese hilo nace del corazón disfrazado de arteria para escapar por nuestro meñique en forma de hilo rojo invisible. Invisible a la vista, pero totalmente identificable por nuestras almas que a pesar del tiempo y la distancia se acaban reconociendo. No importa cuando, no importa donde, nuestros hilos un día se tensan y sucede. El encuentro destinado. Todos lo hemos sentido, todos lo hemos vivido, porque la naturaleza de nuestros hilos es irrompible e infalible; por mucho que se tense por mucho que se enrede hallará la manera de unirnos finalmente.

Los hilos son infinitos

Hilos infinitos uniendo corazones de padres con sus hijos en una muestra del amor más poderoso que existe. Hilos de amor conectando almas que se amaban aún antes de conocerse y que estaban destinadas a parar el tiempo. Hilos de amistades que debían llegar y llegaron para sostener, para calmar, para animar, para ayudar… Hilos de agradecimiento entre almas predestinadas a encontrarse con tanto por dar que desbordan corazones. Hilos fraternos entre hermanos que andarán su camino más o menos unidos pero siempre conectados. Nuestras vidas dependen de nuestros latidos y nuestros latidos se extienden dando color a ese hilo rojo del destino que nos conecta y nos une de formas que la razón a veces no alcanza a explicar.

LA PULSERA: ¿Y si ahora algo materializara esa conexión? ¿Y si pudiéramos tener en nuestras manos ese hilo hecho realidad? ¿Y si pudiéramos hacerlo visible? ¿Y si pudiéramos urdirlo y entregarlo a alguien con quien la conexión se ha completado?

Isabel Cánovas

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El Regalo

El equipo del hilo rojo del destino ha diseñado una pulsera que simboliza la leyenda. Con un broche en plata de ley, con los meñiques entrelazados y unidos por un cordón rojo.
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